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Una identidad algebraica sorprendente:

Cauchy–Binet visto como relación de áreas

Introducción

En este artículo se presenta una fórmula aritmética tan sorprendente como poco divulgada. A pesar de su sencillez conceptual, es prácticamente desconocida incluso entre estudiantes que han cursado estudios de licenciatura en matemáticas. Sin embargo, podría introducirse perfectamente en el bachillerato, por ejemplo en el caso más simple de matrices de tamaño 2×3.

Lo verdaderamente llamativo es que esta identidad conduce a una generalización del teorema de Pitágoras que no solo se aplica a objetos geométricos de cualquier dimensión —como triángulos, tetraedros o, en general, n-símplices— sino también a pares de n-paralelepípedos en espacios de dimensión mayor. Esta perspectiva permite comprender por qué el teorema de Pitágoras, aunque se formule en términos de longitudes o distancias, aparece naturalmente expresado mediante cuadrados.

Tetraedro rectángulo
Un tetraedro rectángulo ilustra cómo la relación pitagórica puede extenderse a objetos de dimensión superior.

La fórmula resulta asombrosa desde el punto de vista aritmético, pues relaciona expresiones aparentemente distintas mediante una igualdad inesperada. Pero la sorpresa no termina ahí: también admite una interpretación geométrica muy sugerente ya desde el caso 2×3, donde aparece como una relación entre áreas de determinadas proyecciones.

Esta interpretación geométrica invita además a pensar en posibles generalizaciones a dimensiones superiores, donde la fórmula se conecta con estructuras geométricas más amplias y profundas.

Para comprender mejor el significado de la fórmula, se recomienda también consultar la página dedicada al caso particular en el que las matrices coinciden, es decir, cuando A = B. En este caso la identidad ofrece una sugerente generalización, a cualquier dimensión, de los teoremas de Pitágoras y de Herón, al considerar objetos de dimensión n sumergidos en espacios de dimensión m: ver explicación del caso A = B.

La fórmula de Cauchy–Binet

Para matrices \(A,B\in\mathbb{R}^{n\times m}\) con \(n\le m\) se cumple

\[ \det(AB^t) = \sum_{I} \det(A_I)\det(B_I) \]

donde la suma recorre los menores de orden máximo.

En dimensión \(2\times3\) aparecen tres menores:

\[ \det(AB^t) = A_{12}B_{12} + A_{13}B_{13} + A_{23}B_{23} \]

Podemos comprobar esta igualdad para matrices aleatorias.

Interpretación geométrica

La identidad escalar

\[ |u\cdot v| = |v|\,\mathrm{Proy}_v(u) \]

puede extenderse a matrices \(2\times3\).

Definimos el producto escalar de dos matrices como

\[ A\cdot B=\det(AB^t) \]

Geométricamente,

\[ \det(AB^t) = \text{Área}(B) \cdot \text{Área}\big(\mathrm{proy}_B(A)\big) \]

Visualización interactiva

En R3 el área de un paralelogramo no tiene signo, porque podemos observarlo desde ambos lados del plano.

Sin embargo, al proyectar el paralelogramo generado por las filas de A sobre el plano generado por las filas de B, ambos paralelogramos quedan en el mismo plano.

En ese plano sí existe orientación.

Si los pares de vectores (B1, B2) y (A′1, A′2) tienen la misma orientación, el determinante det(ABt) es positivo.

Si la orientación es opuesta, el determinante es negativo.

$ \det(AB^t)=\operatorname{Ar}(\mathrm{py}_B(A))\, \operatorname{Ar}(B) $

Sean $A$ y $B$ dos matrices $2\times3$ cuyas filas representan pares de vectores en $\mathbb{R}^3$. Vamos a ver cómo se llega a la igualdad siguiente.

$$ \det(AB^t)=\operatorname{Area}(\mathrm{proy}_B(A))\, \operatorname{Area}(B) $$

Sean $u$ y $v$ los vectores fila de $B$. Estos dos vectores generan un plano en $\mathbb{R}^3$. Si $\nu$ es un vector unitario perpendicular a ese plano, entonces $\{u,v,\nu\}$ forma una base del espacio.

Cada vector fila de $A$ puede escribirse como

$$ au+bv+c\nu $$

donde el término $c\nu$ es la componente perpendicular al plano de $B$. La proyección ortogonal sobre ese plano elimina precisamente dicha componente.

La proyección del vector anterior sobre el plano generado por $u$ y $v$ es

$$ au+bv $$

Por tanto los productos escalares con $u$ y $v$ son

$$ \begin{pmatrix} (au+bv)\cdot u & (au+bv)\cdot v \end{pmatrix} $$

La matriz $AB^t$ resulta ser

$$ AB^t=MBB^t $$

donde $M$ es la matriz de coordenadas de la proyección de $A$ en la base $\{u,v\}$.

La proyección de $A$ sobre el plano de $B$ es

$$ \mathrm{proy}_B(A)=MB $$

El cuadrado de su área es

$$ (\operatorname{Area}(\mathrm{proy}_B(A)))^2 = \det(MBB^tM^t) $$

Utilizando propiedades del determinante,

$$ \det(MBB^tM^t) = (\det M)^2\,\det(BB^t) $$

Así

$$ (\operatorname{Area}(\mathrm{proy}_B(A)))^2 = (\det M)^2\,\det(BB^t) $$

al multiplicar por $$ (\operatorname{Area}(B))^2=\det(BB^t) $$ se obtiene

$$ (\operatorname{Area}(\mathrm{proy}_B(A)))^2 (\operatorname{Area}(B))^2 = (\det M)^2\,(\det(BB^t))^2 $$

Y como $$ AB^t=MBB^t $$

Concluimos que

$$ \operatorname{Area}(\mathrm{proy}_B(A))\, \operatorname{Area}(B) = \pm \det(AB^t) $$

El signo es positivo cuando la orientación de $\mathrm{proy}_B(A)$ coincide con la de $B$ en el plano que generan.

El mismo razonamiento es válido para matrices $A$ y $B$ de tamaño $n\times m$. En ese caso $\det(AB^t)$ representa el producto del volumen $n$-dimensional generado por los vectores de $B$ y el volumen de la proyección ortogonal de los vectores de $A$ sobre el subespacio generado por $B$.

Interpretación del segundo miembro

El segundo miembro de la fórmula de Cauchy–Binet puede interpretarse como la suma de los productos de las proyecciones de los paralelogramos sobre los planos coordenados

\[ x=0,\quad y=0,\quad z=0 \]

Cada menor corresponde a una de estas proyecciones.

Conclusión

La fórmula de Cauchy–Binet expresa una relación geométrica muy general entre elementos de volumen.

Si \(A,B\in\mathbb{R}^{n\times m}\) con \(n\le m\), el determinante

\[ \det(AB^t) \]

puede interpretarse como el producto entre:

  • el elemento de volumen generado por las filas de \(B\)
  • y el elemento de volumen de la proyección del paralelogramo (o paralelotopo) de \(A\) sobre el subespacio generado por \(B\).

La fórmula de Cauchy–Binet afirma que este producto coincide con

\[ \sum_I \det(A_I)\det(B_I) \]

es decir, con la suma de los productos de los elementos de volumen de las proyecciones de \(A\) y \(B\) sobre todos los subespacios generados por grupos de \(n\) vectores de la base canónica.

Geométricamente, estos subespacios se obtienen fijando \(m-n\) coordenadas iguales a cero.

Ejemplo con matrices \(2\times5\)

Si ahora tomamos matrices

\[ A,B\in\mathbb{R}^{2\times5} \]

aparecen más combinaciones de menores, porque debemos elegir dos columnas entre cinco.

El número de términos es

\[ \binom{5}{2}=10 \]

Por ejemplo, consideremos

\[ A= \begin{pmatrix} 1 & 2 & 0 & 1 & 3 \\ 2 & 1 & 1 & 0 & 2 \end{pmatrix} \qquad B= \begin{pmatrix} 0 & 1 & 2 & 1 & 0 \\ 1 & 0 & 1 & 2 & 1 \end{pmatrix} \]

La fórmula de Cauchy–Binet nos da

\[ \det(AB^t)= A_{12}B_{12}+ A_{13}B_{13}+ A_{14}B_{14}+ A_{15}B_{15}+ A_{23}B_{23}+ A_{24}B_{24}+ A_{25}B_{25}+ A_{34}B_{34}+ A_{35}B_{35}+ A_{45}B_{45}. \]

Cada término corresponde al producto de los elementos de área de las proyecciones de los paralelogramos de \(A\) y \(B\) sobre uno de los planos coordenados del espacio \(\mathbb{R}^5\).

Así, la fórmula de Cauchy–Binet expresa que el producto entre el elemento de volumen generado por las filas de \(B\) y el elemento de volumen de la proyección del paralelogramo de \(A\) sobre el subespacio generado por \(B\) puede calcularse sumando las contribuciones de todas las proyecciones sobre los subespacios coordenados.

\[ \operatorname{Vol}(B)\, \operatorname{Vol}\!\big(\mathrm{proy}_{B}(A)\big) = \sum_{I} \operatorname{Vol}(A_I)\, \operatorname{Vol}(B_I) \]

Cada índice \(I\) corresponde a elegir un conjunto de \(n\) coordenadas entre las \(m\) disponibles; geométricamente esto equivale a proyectar los paralelogramos de \(A\) y \(B\) sobre los subespacios obtenidos al hacer \(m-n\) coordenadas iguales a cero.

RESUMEN


Fórmula de Cauchy–Binet

\[ \det(AB^t) = \sum_I \det(A_I)\det(B_I) \]

Interpretación geométrica del primer miembro

\[ \det(AB^t) = \operatorname{Vol}(B)\; \operatorname{Vol}\big(\mathrm{proy}_B(A)\big) \]

El determinante del producto mide el producto entre el elemento de volumen generado por las filas de \(B\) y el elemento de volumen del paralelogramo obtenido al proyectar \(A\) sobre el subespacio generado por \(B\).


Interpretación geométrica del segundo miembro

\[ \sum_I \det(A_I)\det(B_I) \]

Cada término corresponde al producto de las áreas de las proyecciones de los paralelogramos de \(A\) y \(B\) sobre uno de los subespacios coordenados de dimensión \(n\), obtenidos al hacer \(m-n\) coordenadas iguales a cero.

Por tanto, el segundo miembro representa la suma de los productos de los elementos de volumen de las proyecciones de \(A\) y \(B\) sobre todos los \(n\)-subespacios coordenados.


Producto escalar entre matrices

\[ A\cdot B=\det(AB^t) \]

Esta identidad permite definir un producto escalar entre matrices \(n\times m\) con \(n\le m\).

La fórmula de Cauchy–Binet muestra que este producto escalar admite dos interpretaciones geométricas:

  • como el producto entre el volumen generado por \(B\) y el volumen de la proyección de \(A\) sobre el subespacio generado por \(B\);
  • como la suma de los productos de las proyecciones de \(A\) y \(B\) sobre todos los \(n\)-subespacios coordenados.

De esta forma se obtiene una extensión del producto escalar de vectores, cuyas dos interpretaciones clásicas son:

\[ u\cdot v = \sum_i u_i v_i = |v|\;\mathrm{Proy}_v(u) \]

OBSERVACIÓN 3

Presentar unas matemáticas de carácter constructivo resulta especialmente valioso. Permite mostrar que las matemáticas no son un conjunto de reglas rígidas y encorsetadas, sino una actividad de construcción de ideas. Esta construcción no consiste en divagar sin rumbo, sino en guiar el pensamiento hacia estructuras que ya forman parte del edificio matemático y que han ido consolidándose a lo largo de la historia.

En esta perspectiva quizá convendría también alejarnos de cierto enfoque basado en el «¿qué tan listo eres?», frecuente en problemas de ingenio planteados como simples acertijos aislados y sin contexto. Más que medir agudeza puntual, el aprendizaje matemático debería favorecer la comprensión progresiva y la conexión entre ideas.

En muchos programas de enseñanza se echa en falta precisamente ese hilo conductor que permita entender cómo surgen los conceptos, cómo se relacionan entre sí y cómo se integran finalmente en estructuras matemáticas más amplias.